Las inversiones en vivienda de particulares han caído en Barcelona en el último año, momento en que entró en vigor la ley de Vivienda y el control de precios a los alquileres en las zonas tensionadas. A cierre de 2024, los pequeños compradores de inmuebles destinados a la inversión estuvieron detrás del 23,9% de las operaciones, cuando un año antes habían alcanzado el 30%. Se trata del dato “más bajo de compras por inversión” de la serie histórica, excluyendo el parón que se produjo por la covid.
Barcelona había sido, durante los años de la recuperación tras la burbuja, un destino de las inversiones inmobiliarias, tanto de pequeños ahorradores como de algunos fondos de inversión, En el 2016, estos compradores representaron, el 36,8% del mercado, superando la media nacional. Sin embargo, la tendencia en este momento es la contraria. En Madrid, una de cada tres ventas que se hicieron en el 2024, tuvieron destino en la inversión.
La compra de vivienda para invertir es la principal vía para alimentar el mercado de alquiler, dada la escasa oferta pública. En Catalunya, por ejemplo, el alquiler social apenas supone el 1,5% total del parque de viviendas de primera residencia. Pero la legislación introducida en los últimos años, primero la ley Antidesahucios catalana y luego, la ley de Vivienda, que trata de proteger a los inquilinos de potenciales abusos y del gran encarecimiento de los pisos, ha desincentivado a parte de los propietarios, aseguran tanto desde la Associació de Propietaris de Catalunya como desde la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona. “Toda esta legislación ha hecho que la seguridad de cobrar el alquiler se reduzca”, señala Sergi Llagostera, presidente de la Assiociació de Propietaris de Catalunya.
La inversión en vivienda ha ido perdiendo fuerza. “Parte de los propietarios de pisos han desinvertido, es decir, han puesto a la venta el inmueble” restando así activos al mercado del alquiler. Llagostera apunta además, a que ciertos propietarios están reorientando sus activos al “alquiler temporal legal”, ya que lo consideran más rentable y seguro.
“Se está criminalizando al colectivo y creando una corriente de opinión en contra del propietario, que, en algunos casos, roza la coacción”, afirma.
Según los últimos datos del Incasòl referentes al tercer trimestre del 2024, la ciudad de Barcelona tuvo por primera vez en la serie histórica más bajas de contratos de alquiler que altas, lo que indicaría que el mercado se está ralentizando.
García Montalvo definió la situación del mercado inmobiliario como una “caldera con una enorme presión” provocada porque “la demanda es mucho más fuerte que la oferta”. Tecnocasa explicó que la demanda creció un 39% en el 2024, motivada por un acceso al crédito más asequible, los flujos migratorios y la mejora en el empleo. La oferta, sin embargo, cayó un 9,3%. La conclusión es que la buena situación macroeconómica de España está agravando el problema de acceso a la vivienda para las familias más modestas.
FUENTE PERIODÍSTICA: LA VANGUARDIA