
El metro cuadrado se colocó en los 2.567 euros en 2025, un 17% por encima del precio que se dio en el pico de la burbuja, según un estudio de la tasadora Tinsa.
La vivienda nueva se ha convertido en un artículo de lujo y en una utopía para la mayoría de la población. Su valor se encuentra, de media, un 43% por encima del precio de la vivienda de segunda mano; y en el último año se ha encarecido un 10,4% (7,6% descontando la inflación). La brecha entre ambas categorías de viviendas, que empezó a ensancharse a partir de 2015, suma ya dos años en su máximo.
Las islas, las costas cantábrica y mediterránea y los municipios situados en el área metropolitana de Madrid y Barcelona son los lugares más inaccesibles para comprar una vivienda de nueva construcción por su elevado precio, con el metro cuadrado alcanzando los 3.000 euros, al tiempo que la media nacional se ha colocado en los 2.567 euros, superando en un 17% los máximos de 2007.
La falta de oferta nueva unida a una demanda desatada que se justifica por el fuerte crecimiento de la población en los últimos cinco años han llevado a que las viviendas de nueva construcción se hayan convertido en un bien inabarcable para muchas personas.
En este tiempo, los precios del mercado han experimentado subidas continuadas por encima de las que han protagonizado los salarios –la pérdida de 2021 y 2022 sigue sin recuperarse en términos acumulados–, que, en el caso de las viviendas nuevas, resulta en importes un 43% superiores a los que se dan en el segmento de la segunda mano. Estas últimas llevan años protagonizando la mayoría de operaciones en el mercado inmobiliario.
FUENTE: CINCO DÍAS.